Interrogativa No. 3

¿Qué movimientos sociales de oposición conoces, que transforman y democratizan el entorno urbano de manera innovadora, pero continúan estando ausentes en los discursos dominantes, en las conceptualizaciones y en la práctica?

Which innovative and oppositional social movements do you know, that transform and democratize our urban environments, yet stay absent in mainstream discourses, conceptualizations and practices?

Autoras / Authors

Katja Pellini, Dalia Milián Bernal, Stefania Biondi

Resistance – Eteläpuisto activists’ plight for a better future

Katja Pellini

The moment I met two Eteläpuisto activists in the public library of Tampere was beautiful. The sun was pouring in through the large windows, but the light that announced the arrival of spring also carried a weight of time. Our conversation was rich, with nuances of the past and hopes for the future, not visible in an ordinary day. Because of the worldwide pandemic, a new reality was only then starting to shape its collective presence in the consciousness of the City of Tampere.

“A growing city needs dense urban construction; people need houses, and the city needs people. It is environmentally friendly to build compact cities. High-rise buildings are a symbol of progress!” This has been a dominant storyline in the City of Tampere for the past 10 years. However, an alternative narrative is building up, slowly but with determination. 

Eteläpuisto is the oldest park in Tampere. It is also a quiet battleground marked with lines and changes in architects’ drawings, city planning documents, maps and court decisions. These events mark the five-page list of bullet points I received from the activists outlining the struggle to protect and develop the park. Eteläpuisto activists have a goal. They believe that the park has a history that is worth preserving and a future that is worth fighting for.

Glamorous banderols or flashy slogans do not support the resistance of these activists to unrestrained change. Their days are spent mostly waiting, staying alert and being ready when action is required. 

This is a story of purpose, friendship and perseverance. First, I learn about a tasteless remark about “overactive pensioners” published in a local newspaper, Aamulehti, in 2015. This ill-fitting line sparked outrage and brought more revolutionaries to the ranks of the resistance, despite its initial intentions.

Then we moved on to discuss the 2017 communal elections. The group demonstrated the reality behind architects’ drawings by marking the trees in the park destined to be cut down. This changed public opinion and re-shaped the political debate. Before plans could be executed, they launched a social media campaign to list all decision-makers in favour of the change. Most politicians changed their minds before the election.

I was amazed to see their spirits were not dampened by the numerous delays in preparing for a comprehensive plan for the park (and its advancement). Friendship has united them, but it is wisdom from the past that has given them the strength to continue. They are old enough to know that similar battles have been won, even in this city, and even against all the odds. They are determined to go on, no matter how old they might be when the struggle ends. 

It has been a long battle, fought since 2014, but luck may be on their side once more. With the delays that have frustrated them, they have been able to buy enough time to have more people than ever embrace their goals. On November 25, 2019 the group handed over petition directed to the City Council with 16,102 signatures to preserve the park.

With the global crises, such as the pandemic we are facing now, Mother Earth has brought nature back to the centre of our attention–not as something to conquer, but as something that demands our respect. 

Eteläpuisto activists know that losing this place, so central to the history of the city, would undermine its promise for future generations. They know that we need cities to embrace green areas and grow around them.

If cities we build alienate us from the environment, we will not have a chance to make peace with it. It is time to respect Eteläpuisto, the green heart of the city.

Thank you, Maisa Heiskanen and Otto Siippainen. More information https://etelapuisto.fi/

Aguas, que en tiempos de crisis se suspende la democracia

Dalia Milián Bernal

En los últimos dos años, me he dedicado a estudiar activistas urbanos de distintos rincones de América Latina que transforman espacios vacíos o abandonados en diversas formas de espacios públicos. Con creatividad, ingenio, pocos recursos y sus propias manos, transforman pequeños lotes baldíos en cines al aire libre y enormes lotes baldíos en centros de agricultura urbana, casas abandonadas en centros comunitarios, edificios vacíos a punto de ser demolidos en arte urbano y edificios que ya han sido demolidos en jardines para niñas y niños. Temporales por naturaleza, gracias a la perseverancia de sus autores, algunos de estos proyectos han podido lograr cambios permanentes que van más allá del sitio, incluso logrando influir en la ley para el beneficio de muchos otros. A través de mi investigación, he tenido la oportunidad de conocer a las personas detrás de estos proyectos, quienes me cuentan sus historias, historias que escucho una y otra vez, y que nunca dejan de sorprenderme e inspirarme. Dentro de lo mucho que he aprendido de ellas, quisiera hablar de un aprendizaje en particular: lo necesario que es crear lazos y alianzas con otros grupos y organizaciones para lograr cambios radicales que modifiquen o irrumpan el sistema y nos acerquen como sociedad a una más democrática. Y pongo esto en la mesa ahora, porque en tiempos de Covid-19, sucede que no podemos vernos, y por ende, es más difícil aliarnos y organizarnos. Sin embargo, es un momento en que debemos estar más vigilantes que nunca, ya que en momentos crisis tiende a suspenderse la democracia. Contestando a la interrogativa: 1319.TreceDiecinueveArte Nómada, Brigada Puerta de Tierra, Casa Taft 169, CultiCiudad, Dérive Lab, La Cuadra, La Gestoría, La Maraña, Lavamoatumbá, Cinema Paradiso, Ocupa tu Calle, Taller Creando sin Encargos.

Las brujas volvimos

Stefania Biondi

¡Ninguno! No conozco a ningún movimiento social con las características indicadas en la pregunta.

Veamos: un movimiento social tiene que ser visible, hacerse presente, ser público; por tanto debe tener un lugar en el espacio público, virtual pero sobre todo físicamente. De otra manera sería una secta. Los movimientos sociales, pues ocupan el espacio urbano y, más que transformarlo, lo sustantivan, le otorgan la dimensión de público.

¿De manera innovadora? La innovación es, a mi juicio, otra trampa del sistema patriarcal-capitalista: la competencia por ser o producir algo novedoso, diferente y triunfador, ensalzada en este sistema, es a mi juicio antagónica a los movimientos sociales, en cuanto contrapone unes y otres, no vincula sino enfrenta.

Ahora bien, en el texto de introducción a la interrogativa se cita, con mucha razón, al ´68, proponiendo así una perspectiva histórica que implica sí transformaciones, pero sin excluir las permanencias. ¿Quiénes estaban en las calles en el ´68? ¿Quiénes permanecieron en o volvieron a las calles? Estaban los obreros, les estudiantes y las mujeres. Los coletazos violentos del capitalismo neoliberal de las últimas cuatro décadas han intentado barrer con todes elles, han querido inducirles a una retirada en el espacio privado que facilitase el control individual y colectivo.

Sin embargo, ¡las brujas volvimos! Y el grito “pónganse a temblar porque las brujas están de vuelta” torna a retumbar en las calles y en las plazas. Regresamos a ocupar físicamente el espacio urbano para hacernos visibles, estar juntas, reconocernos, apoyarnos, solidarizar, sororizar, exorcizar la violencia.

Los obreros no han vuelto (todavía), les estudiantes no han vuelto (si no de manera esporádica). Las mujeres hemos vuelto, con la mejor de las compañías: los movimientos LGBTIQ+.

Pues pensándolo bien la comunidad LGBTIQ+, con toda su riqueza y elaboración teórica, tal vez sea el único movimiento que responde a la interrogativa inicial. ¿Por qué?

El discurso dominante ha intentado apropiarse y controlar las ideas feministas y las demandas de las mujeres. Los intentos por jinetear el movimiento en ocasión del reciente 8 de marzo y del paro del 9M han sido desvergonzados y vergonzosos a un tiempo, han sido de miedo… miedo de los que sienten que el movimiento feminista está ganando terreno y quieren encaramarse al tren para no perder territorios y, con ello, votos.

Las reivindicaciones femeninas están presentes en las conceptualizaciones dominantes y en una que otra práctica oficial oportunista. Pero a todo hay un límite, más desde un discurso derechista y patriarcal, acostumbrado de alguna manera a lidiar con y a sujetar las mujeres, y por tanto en disposición de hacer una que otra concesión paternalista. Ninguna concesión, pero, hacia los demás, los que se escapan de la lógica binaria del sistema, los que no encajan en la visión blanco/negro. Por eso los movimientos LGBTIQ+ son los únicos no “contaminados” ni instrumentalizados por el régimen despótico.

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¿Qué pasaría si las mujeres fuéramos monumentos?

Ensayo fotográfico por Monserrat Loyola

What would happen if women were monuments?

Photo essay by Monserrat Loyola

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